De regreso a Madrid, tras una intensa semana de fiestas patronales en el pueblo que me vió nacer, parece que la nostalgia típica de la última semana del verano se repite.
Ayer por la tarde, mientras venía conduciendo por la A3, escuchando las sensaciones que afloraban de mi interior, no pude evitar sentirme una vez más de regreso a la sobriedad de aquellas semanas del septiembre universitario, hace tanto ya, donde dejabas atrás las experiencias del verano, para enfrentarte, una vez más, a los objetivos del nuevo curso.
Por aquel entonces, solía pasar las primeras tardes de trajín poniendo orden a la habitación que me había tocado e iba a leer al paseo marítimo o incluso a la playa, si la temperatura aún permitía disfrutar de la arena.
Comienza el nuevo curso, sí señor, el más importante de mi vida sin lugar a duda, pues los objetivos que nos hemos marcado para nuestra compañía, hacen de este año el más transcendental en mi carrera profesional y personal.
De momento, ¿por qué no comenzar estos primeros atardeceres con unos paseos por algún parque (¿Campo de las Naciones?) dando un repaso a la historia de internet de la mano de uno de sus progenitores (Leonard Kleinrock)?.
La Fundación Telefónica nos propone este interesante artículo: Historia de internet y su futuro flexible >>
Nos vemos leyendo historia en algún banquito tomando el sol de las últimas tardes de verano
(especialmente dedicado a mi estimado colega Adrián Rodríguez)
Un abrazo,
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